Sigiswald Kuijken, uno de los “padres fundadores” del movimiento de la música antigua, cumplió un papel destacado como precursor de la recuperación de la técnica interpretativa del violín barroco.
En 1972 fundó La Petite Bande, una de las primeras orquestas con instrumentos de época, formación que llegó a actuar por todo el mundo y que ha realizado un impresionante número de grabaciones, labor que todavía sigue en plena actividad.
Kuijken, además, es con asiduidad director invitado de muchas orquestas. Entre otras, dirigió a la Orchestra of the Age of Enlightenment en su concierto debut en 1986.
También está en activo como intérprete de cámara y colabora a menudo con sus hermanos, el intérprete de viola da gamba Wieland y el flautista Barthold. Posee una extensa lista de alumnos de gran talento: después de estar 25 años en el Conservatorio de La Haya, sigue dando clase en el de Bruselas.
Su larga relación con la música de Bach le convierte en un artista idóneo al que entrevistar en esta edición especial de Goldberg dedicada a Bach.
Brian Robins viajó hasta su casa situada justo al norte de Bruselas, donde tuvo el privilegio de disfrutar de la hospitalidad de Sigiswald Kuijken y su esposa Marleen Thiers, que toca la viola en La Petite Bande.
A sus 60 años, Kuijken conserva una pasión por la vida y un entusiasmo por el estudio que muchas personas, con la mitad de su edad, se ruborizarían. En un momento dado, la conservación se encauza hacia el tema que nos ocupa. |
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