Tras el milagroso hallazgo de la colección personal de música de Vivaldi, sucedido a principios del siglo XX, habían sido pocas las obras nuevas del compositor sacadas a la luz.
Las esporádicas reapariciones de algunas arias de ópera, un puñado de cantatas, varios fragmentos de piezas instrumentales y numerosas fuentes secundarias de obras ya conocidas, aun siendo siempre apasionantes e instructivas, eran de carácter muy modesto.
Así pues, a juzgar por el trío de importantes descubrimientos hechos recientemente uno tras otro desde el año 2002, el incipiente siglo XXI inaugura una nueva época.
A saber: Una colección de arias procedentes de la ópera La costanza trionfante (Venecia, 1716) hallada en Bristol; un Nisi Dominus fechado en 1738 e identificado en Dresde; y, sobre todo, la partitura de Montezuma, ópera creada en Venecia el otoño de 1733 y reencontrada en Berlín entre los tesoros devueltos a la Sing-Akademie. |
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