¿Cómo y cuándo fue tu primer contacto con la música?
Empecé con Águeda Laglera, mi madre. Ella tocaba el piano (sigue tocando muy bien) y fue quien me inició en la música. Más tarde estudié piano, pero lo cierto es que estudiar en el conservatorio me aburría bastante. Me gusta el piano pero lo considero un instrumento bastante solitario, pasaba muchas horas estudiando sola.
¿Cómo te decidiste por el canto? ¿Fue algo premeditado o más bien casual?
Fue algo casual. Yo era muy joven, tenía catorce años y simplemente me gustaba cantar, así que empecé en un coro que hacía mucha música antigua. Fue mi primer contacto con esta música, allí estuve un par de años. Era un coro amateur de Zaragoza, y aquella experiencia resultó muy gratificante. Eramos un grupo de gente joven con intereses musicales comunes. Fue una época de descubrimientos. Todavía conservo buenos amigos de aquel grupo, aunque más tarde ninguno se dedicó profesionalmente a la música. Después ya me introduje más a fondo y participé en los cursos de música antigua que había en Daroca, a los que fui sin haber estudiado nada de canto. Más tarde conocí a Josep Benet, con quien estudié canto en Barcelona, y más tarde a Jordi Alvareda.
Te dedicaste desde el primer momento a la música antigua: ¿por qué?
Pues francamente por ninguna razón en especial. En realidad mis estudios de canto no estaban centrados en la música antigua. Mis profesores me enseñaron canto en general, pero la música antigua fue con lo que empecé a cantar y con lo que más tarde me salió trabajo. También participé en algunos cursillos, aunque sin duda la mejor escuela es el trabajo. Cuando realmente empiezas a tratar con buenos músicos que influyen en ti y de los que puedes aprender mucho. Como por ejemplo Luis Antonio González Marín, que recientemente obtuvo el Premio Nacional de Investigación, y en especial Eduardo López-Banzo, con quien he seguido trabajando hasta ahora.
¿Cómo conociste a López-Banzo y entraste a formar parte de su grupo Al Ayre Español?
Eduardo López-Banzo montó un coro con instrumentistas (todos músicos aficionados) aquí en Zaragoza. Allí nos conocimos. Hacíamos música por diversión. Recuerdo que a Eduardo le encantaba organizar la Misa de Gallo y nos liaba a un montón de gente para que fuéramos allí a cantar villancicos. Era muy divertido. Luego, por el año 87, formó el grupo Al Ayre Español. Fue un proyecto inicialmente sin pretensiones, pero que poco a poco fue consolidándose.
|
|
|
|