| La presencia de judíos en la España medieval ha dejado una impronta cultural difícil de valorar, ya que se entremezcla con las herencias de nuestra propia historia, desde los primitivos pueblos a los visigodos, y las adquiridas durante los siglos de ocupación musulmana. Es una época de guerras de conquista y reconquista, pero también escenario de períodos de convivencia y tolerancia entre religiones, culturas y etnias diferentes que perduran en la memoria colectiva como ejemplo de viabilidad de ciertas utopías. En esos momentos, fugaces en términos de siglos pero que afectan a varias generaciones, los judíos asentados en la Península gozaban de un estatus social y cultural muy valorado, llegando a desempeñar cargos de la máxima responsabilidad a la sombra de reyes y señores, primero musulmanes y luego católicos. En estos remansos temporales, la cultura judía, incluida su expresión musical, pero especialmente la poesía, alcanzó cotas que no volverán a repetirse hasta muchos siglos después y en condiciones y geografías muy distintas. |
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