| Los primeros años del siglo XIV estuvieron marcados por una intensa actividad musical que la historia de la música ha reconocido como el comienzo de un arte nuevo: el Ars Nova en Música. Durante la centuria anterior se habían producido importantes logros que permitieron mostrar nuevas posibilidades para un arte emergente. Uno de ellos, sin duda, fue la aparición de una nueva forma musical que en la segunda mitad de dicho siglo XIV se impondría, prevaleciendo sobre las demás. Así el motete, derivado de las primitivas cláusulas integrantes de los organa, vería cómo en esos años finales de la Escuela de Notre-Dame su futuro e independencia estaban asegurados. Sus tenores comienzan a no ser subsidiarios de las cláusulas, su temática abandona paulatinamente la casi exclusividad religiosa, y la politextualidad con diversidad de lenguas se instala definitivamente entre las características del género. |
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