Il n’y a rien de pire que de vouloir lier les mains à un pauvre auteur, c’est-à-dire de mettre des limites à son inspiration, à sa fantasie...
Carta de Boccherini a Pleyel, 18 de marzo de 1799
"No hay nada peor que querer atar las manos al pobre autor, es decir, ponerle límites a su inspiración, a su fantasía...".
A principios de los ochenta, durante mis estudios en la Schola Cantorum Basiliensis, aterido por los fríos inviernos y lleno de añoranza, contemplaba no sin sana envidia cómo mis compañeros extranjeros reivindicaban musicalmente sus orígenes con toda la naturalidad en las audiciones y conciertos periódicos en los que los estudiantes teníamos que mostrar nuestros progresos. |
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