El verano de 1503, Jacob Obrecht dejó su puesto de sochantre de la iglesia de Nuestra Señora de Amberes para emprender un viaje que no tardaría en llevarle a Italia. Había pasado los casi 45 años de su vida no lejos del lugar donde nació.
En el siglo anterior, desde los tiempos de Johannes Ciconia, muchos de los músicos más afamados de los Países Bajos habían hecho fortuna en Italia, donde las cortes de los pequeños príncipes rivalizaban por obtener sus servicios.
Como compositor, Obrecht fue uno de los más admirados y famosos entre sus contemporáneos, pues su música tuvo una amplia difusión, incluso en los años en que había permanecido cerca de su patria chica.
Es una ironía que, en su viaje a Italia, no hallara la fortuna sino la muerte, al fallecer en Ferrara víctima de la peste el verano de 1505. |
|
|
|