Jean-Baptiste Stuck (1680-1755) nació en Italia de padres austriacos. Además de compositor, fue un virtuoso del violonchelo, talento en que centró en la segunda mitad de su carrera a costa de la composición. Stuck entró al servicio de Philippe II –duque de Orleans, sobrino de Luis XIV– y se convirtió posteriormente en músico de la Capilla Real; una vez más, un músico italiano hacía su hogar de Francia. El programa está bien pensado. En la primera cantata (L’impatience), el pastor Tirsis aguarda impaciente a su amante y sufre mil tormentos de celos antes de que aparezca. La segunda cantata (Mars Jaloux) no puede tener ese final feliz, dado que el amante de Marte es la misma Venus. Los contrastes entre estas dos señalan al Optimismo y Pesimismo de la tercera cantata, Héraclite et Démocrite. El tenor Jean-François Novelli canta la primera obra, el barítono Arnaud Marzorati la segunda y ambos se unen en la tercera. Entre las dos primeras cantatas se ofrece una sonata para dos violines y continuo de Michele Mascitti, mientras que la sonata Héraclite et Démocrite de François Duval antecede adecuadamente a la última.
El ensemble Lunaisiens consta aquí de dos cantantes, tres intérpretes de cuerda, dos de flauta dulce y uno de clave. Tanto Novelli como Marzorati tienen voces ligeras pero de pleno cuerpo, lo bastante flexibles como para vérselas con pasajes ornamentados y al tiempo capaces de melodías de largo aliento; sus caracterizaciones son vívidas sin recurrir a la caricatura. La ejecución de la cuerda deja patente el mayor de los refinamientos, particularmente el trabajo de las violinistas Stéphanie Paulet y Bérengère Maillard. Recomendado sin reservas. WILLIAM YEOMAN