Esta grabación, verdaderamente especial, celebra la restauración de un laúd del siglo XVI construido hacia 1590 por Sixtus Rauwolf, propiedad ahora de Jakob Lindberg y, según sus investigaciones, el instrumento superviviente más antiguo en condiciones de ser tocado que conserva la caja de resonancia original. Lo que quizá resulta más inmediatamente asombroso es la profundidad de su registro bajo, y la forma en que éste parece irradiar hacia arriba, tiñendo todo el instrumento. Viene a la memoria la grabación de Hopkinson Smith, que el sello Reflexe hizo hace tres décadas con el laúd Widhalm del siglo XVIII y un programa también de Weiss.
Este nuevo disco constituye un término de gratificante comparación, porque la restauración del instrumento más antiguo le ha devuelto todo su antiguo esplendor, un tono más redondo y una mayor presencia; tiene una riqueza tímbrica tal que parecerían dos laúdes en uno, con un registro alto ágil y melodioso y una “función de continuo”, por así decir, incorporada. No es ninguna sorpresa por consiguiente que, al principio, la atención de quien escucha se dirija hacia el instrumento, pero habría sido muy difícil elegir mejor el programa: las suites aquí escogidas son combinaciones y, dada la prodigiosa producción de Weiss, seleccionarlas ha tenido que constituir un proyecto en sí mismo, un auténtico trabajo de amor. Las asombrosas progresiones armónicas de la pieza inicial cobran mordiente y vitalidad adicionales por la mera profundidad del instrumento y establecen el carácter del resto del disco. En tanto que evocación de las mágicas cualidades del laúd, esta grabación merece alcanzar estatus de culto. FABRICE FITCH