Bach escribió solos para flauta dulce en distintos conciertos y partituras vocales, pero su obra superviviente no incluye ninguna página de cámara o a solo para el instrumento. Este disco presenta una de las sonatas trío para órgano, dos de las sonatas para flauta y una de las sonatas para violín, arregladas todas para flauta dulce y cémbalo. El programa incluye también dos obras a solo: la partita para flauta travesera sin acompañamiento (transpuesta y arreglada para flauta dulce alta) y el preludio, fuga y allegro en Mi bemol mayor (BWV 998) para cémbalo.
Dorothee Oberlinger (que emplea tres flautas dulces diferentes en el transcurso de este recital) y Christian Rieger constituyen una excelente justificación para estos convincentes arreglos. Sus articuladas lecturas transmiten una sensación sonora natural, espontánea, que refleja su seguridad técnica y su configuración sensible pero expresiva de las frases y, en el caso de Oberlinger, de las notas individuales. Los intérpretes mantienen sus tempi casi siempre moderados con natural firmeza, sin parecer jamás ni rígidos ni metronómicos.
Ni siquiera los movimientos más rápidos suenan atropellados. En las obras a solo tocan en ocasiones con mayor flexibilidad rítmica, pero sin alterar el sereno sentido del flujo musical. La relajada relación entre los dos intérpretes queda bien de manifiesto por el equilibrio de la grabación; la flauta tapa ocasionalmente la mano derecha del cémbalo, pero tales momentos son escasos y están muy espaciados.
Las texturas bachianas casi siempre se ponen de manifiesto con loable claridad. En suma, se trata de un recital delicioso que presenta arreglos para flauta como alternativas viables a las versiones originales. Vehementemente recomendado. URI GOLOMB