Esta atractiva colección presenta seis de las sonatas trío de Telemann, aunque al final del programa todos los intérpretes suman sus fuerzas para ofrecernos uno de sus conciertos de cámara. En dos de las sonatas trío el cémbalo tiene una parte obligato independiente, mientras que en las otras es parte del continuo. Sólo una formación (flauta dulce, violín y continuo) aparece en más de una obra.
Las interpretaciones están caracterizadas por un lirismo de flexible elegancia. Los intérpretes se muestran sensibles al carácter retórico de la música, pero las frases le deben tanto al matiz dinámico como a la articulación. Las cesuras son redondeadas y gráciles; hasta los staccatos resultan suavemente incisivos, más que enfáticos. Los tempi parecen convencionalmente moderados y serenos, sin degenerar nunca en rigidez metronómica.
Las sonoridades instrumentales ostentan una sensualidad suave, acentuada por la presencia constante de la tiorba. La grabación es resonante y al mismo tiempo cristalina: en pocas ocasiones he escuchado una grabación de música de cámara barroca donde la contribución melódica del cémbalo emerja de forma tan natural, como una fibra más de la textura. Aunque hay aquí poca osadía, tengo que decir que en una ocasión (los brillantes pasajes de violín del vivace final del Concierto) me hubiera gustado una aproximación más extravertida, más flamboyant.
Pero incluso en ese caso, la seguridad técnica y la musicalidad natural de los intérpretes nunca quedan en entredicho: revelan, a lo largo de todo el disco, una nítida comprensión de las exigencias estilísticas y afectivas de la música, y comunican la forma de los movimientos (y de las frases individuales) con aparente espontaneidad y cautivador encanto. Un hermoso disco. URI GOLOMB