Chandos acaba de lanzar al mercado dos CDs interpretados por el coro del Trinity College de Cambridge que sería interesante que se ofreciesen conjuntamente, puesto que de por sí constituyen una estupenda aproximación a un repertorio en principio poco atractivo pero cuya calidad resulta aún hoy sorprendente. El primero recoge una selección de veinticinco motetes de los sesenta y ocho Offertoria totius anni secundum Sanctae Romanae Ecclesiae consuetudinem de Palestrina (Roma, 1593) y el segundo una selección similar –veintiún motetes- del Liber primus y el Liber secundus sacrarum cantionum de William Byrd (Londres, 1589-91) [Chan 0733].
En la segunda mitad del siglo XVI y aún antes, el motete era un género que el compositor usaba como comodín para musicar aquellos fragmentos de la liturgia sin una concepción formal precisa, y asimismo poemas sacros destinados a suscitar la devoción de los fieles. De hecho lo que el compositor busca en el motete es dar (expresar, si se quiere) el máximo en el mínimo tiempo. La audición de esta doble colección de motetes no es un ejercicio que pueda ni deba hacerse sin interrupciones, lo que equivaldría a algo así como comerse dos cajas de bombones seguidas.
Hay que escucharlos poco a poco, imaginarlos como bellísimos objetos relacionados con la liturgia exhibidos en sendas vitrinas de un museo, y nadie como Richard Marlow y el coro del Trinity Collage para proporcionales justo la luz y el ángulo adecuados para su exhibición. Sería de desear que la serie tuviese continuidad con dos CDs similares dedicados a Lassus y Victoria. MARICARMEN GÓMEZ