En 1781, cuando trabajaba en la corte de San Petersburgo, Giovanni Paisiello recibió el encargo de componer una ópera bufa para la celebración nupcial del Gran Duque Alejandro. Paisiello puso gran empeño en encontrar un libreto adecuado y, finalmente, se inclinó por La Serva Padrona, escrito cincuenta años antes por el poeta napolitano G. A. Federico, un texto al que Pergolesi ya había puesto música.
La ópera de Pergolesi todavía goza de popularidad, mientras que la de Paisiello pertenece casi al ámbito de las curiosidades. Esta bella grabación, con la mezzo Cinzia Forte y el bajo Antonio Abete en los roles de la astuta sirvienta Serpina y el ofuscado amo Uberto, podría contribuir a hacer más popular la obra de Paisiello. La escritura de Paisiello rebosa elegancia y lirismo y, si bien su partitura carece del mordiente de la de Pergolesi, hay mucho que disfrutar en ella.
Uberto ofrece dos arias repletas de maravillosa energía, “Sempre in contrasti” y “Sono imbrogliato giá”, que Abete canta con agilidad y un encantador estilo jocoso. A Serpina corresponde la gema que abre el segundo acto, “Donne vaghe i studi nostri”, una taimada meditación sobre los poderes femeninos agradablemente cantada por Forte; hay en ella, además, hermosa escritura para viento.
Los duetos son también excelentes, sobre todo el encantador cierre, “Contento tu sarai?”. Ambos cantantes brillan en los recitativos, aportando un gran sentido teatral a la pieza. El apoyo instrumental de La Cetra, el conjunto suizo, da siempre en el blanco y redondea la especial interpretación de una obra deliciosa. CRAIG ZEICHNER