Este excelente CD se consagra al legado musical, injustamente olvidado, de dos de los compositores más influyentes de la Inglaterra del siglo xvii, Henry y William Lawes. Como Elizabeth Kenny afirma en sus notas, “la historia favorece un modelo de gran artista consistente en alguien aislado y torturado por el genio”: pues bien, los hermanos Lawes, triunfadores y relativamente bien integrados, no se ajustan a este perfil.
La fama de Henry se debe sobre todo a su música vocal, tanto sacra como profana, mientras que William escribió copiosamente tanto para voz como para distintos instrumentos (incluyendo innovadoras obras de cámara, danzas y música dramática). Los hermanos eran famosos por su énfasis en la claridad del tratamiento del texto. El atractivo de esta grabación, por consiguiente, reside en la sensibilidad del conjunto frente a la poesía que está en los cimientos de esta música. Más aún, no es sólo Robin Blaze y su característica elocuencia musical lo que nos hace sentir los intensos matices entretejidos en el tapiz de las canciones de Lawes: en manos de Kenny, sus instrumentos (laúd, tiorba) hablan con igual capacidad persuasiva, creando un continuo ricamente texturado que acrecienta el contenido emocional de la música.
En Sweet, stay a while el éxito de esta colaboración se hace plenamente evidente. Entre los vocalistas también se encuentran Rebecca Outram y Robert MacDonald, ambos en excelente forma. El conjunto está además reforzado por William Carter (laúd, guitarra, tiorba) y Frances Kelly (arpa doble). En la Corant de William Lawes los tres instrumentistas brillan en todo su esplendor, mientras que la totalizadora y culminante A Pastoral Elegie: Cease you jolly shepherds (Henry Lawes) pone un digno colofón a este hermoso disco. ŽAK OZMO