Según William Dongois, cornetista y líder de Le Concert Brisé, la edad de oro de la música para corneta se sitúa entre 1580 y 1630 en Italia y de 1600 a 1700 en tierras de habla alemana. Este excelente álbum de tres discos es buena prueba de ello. Los dos primeros se dedican a la música italiana: glosas, danzas, sonatas y obras venecianas de la época de Monteverdi. El tercer disco tiene un cierto carácter de rareza, ya que contiene obras instrumentales de Buxtehude arregladas para corneta, sacabuche y órgano.
El timbre suave y uniforme de Dongois se adapta bien a las hermosas líneas largas de Io son ferito, glosa de Francesco Rognoni sobre una página de Palestrina; lo mismo puede decirse de la que Giovanni Battista Bovicelli hizo sobre el Vadam et circuibo de Victoria. Dongois y compañía resultan también sobresalientes en las tonadas populares, como la famosa La Monica. La soprano Julie Hassler hace un excelente trabajo en la música veneciana, y todo el conjunto brilla en la sonata de Giuseppe Scarini. Si bien los arreglos de Buxtehude pueden parecer raros sobre el papel, resultan realmente bien cuando se ejecutan.
En todas y cada una de las piezas hay una deliciosa interrelación de las voces instrumentales; el organista Pierre-Alain Clerc y el sacabuchista Stefan Legée hacen una labor destacada. Clerc, por su parte, es responsable de un espléndido solo en el magnífico Preludio en Sol menor. Los textos de Dongois invitan a la reflexión y, por una vez, los productores de K617 no exhiben su habitual desdén por quienes no hablan francés y se han preocupado de ofrecer unas solventes traducciones al inglés. CRAIG ZEICHNER