Escuchar este disco de canciones, tonadas y danzas tradicionales de Escocia arregladas para consort mixto por Nikolaus Newerkla será para muchos una experiencia al mismo tiempo extraña y familiar. Gran parte del material procede de colecciones de música tradicional escocesa compiladas entre 1815 y 2001. Newerkla tiene a su disposición un clave, un violonchelo, dos violas da gamba, dos flautas dulces y un vocalista, que utiliza de diferentes maneras para acentuar tanto el talante como el sentido.
Los dos primeros cortes dan inmediatamente el sabor del conjunto: un par de vivaces danzas interpretadas por todo el grupo y seguidas por la bella Chì mi na mòr-bheanna (Veré las grandes montañas), cantada con verdadero sentimiento por Elisabeth Kaplan, tal como sucede en todas las canciones, casi siempre con letras en gaélico escocés. Esta constante interrelación entre la alegría (representada típicamente por reels y jigas) y la tristeza (en la mayoría de las canciones) encuentra su contrapartida en los arreglos de Newerkla, que van de percusión y voz o flauta al consort en pleno.
Muy eficaces resultan también las canciones estróficas donde la textura instrumental se construye poco a poco, lo que suele reflejar el aumento de tensión narrativa: Fine Flowers in the Valley es sólo un ejemplo. Como Newerkla dice en las notas del folleto, se trata aquí de “explorar los puntos de contacto entre la música cortesana en la música popular en Escocia del renacimiento y el barroco, y no tanto de ejecución históricamente solvente de música folclórica tradicional”. Los resultados son maravillosos y, en verdad, exhiben un gran atractivo crossover. WILLIAM YEOMAN