En las notas del folleto que acompaña a este CD, Théodora Psychoyou vincula las creativas visualizaciones de los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola con el uso que Charpentier hace de la retórica musical, sugiriendo que ambos “ayudan al hombre a ser consciente de su libertad con relación a la salvación y al pecado”. Más aún, Graham O’Reilly sostiene que todas las obras del presente disco fueron escritas para voces solistas y que, por tanto, las partes son más claras porque “cada una tiene su propio color específico. Y más importante todavía es el interés o impacto emocional que transmite una voz vinculada a una personalidad real y única”.
Estas notables interpretaciones expresan exceso interior con la mayor economía. Tanto los cantantes como los instrumentistas son especialmente conscientes del espacio: entre ellos, entre las voces y en el interior de las texturas musicales. Ello resulta en una ligereza y una claridad que intensifica el efecto principal en lugar de disminuirlo. La perturbadora mezcla de espiritualidad e imaginería sensual en Transfige dulcissime Jesu resulta muy refinada, mientras se intensifica el claroscuro del dramático Extremum Dei judicium. Esta obra combina partes instrumentales ejecutadas con gusto con líneas de canto soberbiamente expresivas. Igual de elocuentes son los solistas en Le Reniement de Saint Pierre.
Los tenues colores de la Salve Regina para tres coros parecen calculados para equipararse a la delicadeza de las Litanies pour deux dessus et une basse chantate (Catherine Greuillet, Brigitte Vinson y Vincent Bouchot cantan exquisitamente), lo que a su vez prepara al oyente para la interpretación más bella que oírse pueda del Motet pour les Trépassés ¿Perfección terrenal? Aquí está. WILLIAM YEOMAN