Las reacciones efusivas con que se acoge, al parecer, cualquier novedad musical latinoamericana anterior al Clasicismo como si fuera un tesoro desconocido suelen ignorar interesadamente los trabajos pioneros realizados por Gabriel Garrido y otros para el sello K617 (sobre todo los del infatigable Piotr Nawrot y otros musicólogos), pero en este caso hay muchos motivos para felicitarse. Si la primera realización de Florilegium con material boliviano fue, sin duda, interesante, ésta lo es aún más. Por un lado, los intérpretes bolivianos se implican de lleno —Ashley Solomon sometió al Arakaendar Bolivia Choir a audiciones y ensayos especiales para el proyecto—, y, por otro, el repertorio es variado y fascinante, pues incluye algunos descubrimientos auténticamente nuevos, el más interesante de los cuales es una deliciosa Missa Encarnación de Bassani, con transcripción completada y revisada recientemente por Nawrot. Es muy breve, pero se caracteriza por una escritura melódica maravillosamente memorable que suscita un claro entusiasmo en las voces suavemente veteadas de Arakaendar.
El disco contiene, además, motetes (anónimos) y dos villancicos de Araujo, de Sucre, junto con algunas obras instrumentales de Balbi y Locatelli conservadas en el archivo de Chiquitos, interpretadas con gran brío por Florilegium. Las sonatas italianas contrastan de maravilla con la calidad conservadora pero hondamente lírica de las obras bolivianas (especialmente Stella caeli extirpavit). El contenido del disco se redondea con el violín solista de Don Januario, que toca una melodía tradicional seguida de un impetuoso arreglo de la misma para conjunto instrumental. Espero enormemente que esta feliz colaboración continúe en el futuro. IVAN MOODY