Esta novedad, aparecida a los cuatro años de la espléndida grabación de I Fagiolini para Chandos, publicada a su vez veinticinco años después de la de Pro Cantione Antiqua para Archiv, resulta sumamente oportuna, pues la versión de The King’s Singers eclipsa las dos anteriores.
Thomas Morley (c.1557-1602), caballero de la Capilla Real inglesa y madrigalista extraordinario, quiso halagar en The Triumphs of Oriana a Isabel I, quien le había concedido un monopolio para imprimir música, reuniendo 25 madrigales de algunos de los maestros de la época en alabanza de la Reina Virgen. Al actuar así, imitaba conscientemente (y esperaba superar) el madrigal italiano, entonces de moda. Más en concreto se inspiró en Il Trionfo di Dori (1598), colección de 29 madrigales escritos por distintos compositores en honor de la desposada veneciana de Leonardo Sanudo, cada uno de los cuales concluye con un “Viva la bella Dori!”. Los de Morley, publicados tres años después, terminan todos con un “Long live fair Oriana!”
The King’s Singers se mueven con soltura consumada entre los conceptos arcádicos de la colección y prestan mayor atención al ritmo que Pro Cantione Antiqua, compartiendo al mismo tiempo su cuidadosa enunciación de los textos; I Fagiolini, en cambio, ofrecía también un ritmo vivaz, pero su entonación no era tan precisa. Los propios madrigales son, por supuesto, de calidad variable; entre los mejores se hallan el inicial Hence Stars de East, The fauns and satyrs tripping de Tomkin, As Vesta was from Latmos hill descending de Weelke, y Hard by a crystal fountain del propio Morley. En cualquier caso, la colección constituye un hermoso festín. ¡Larga vida a los King’s Singers! WILLIAM YEOMAN