Este disco exige una doble celebración. En primer lugar por las interpretaciones vívidamente comunicativas y, en segundo lugar, porque se anuncia como la primera grabación de una serie de las cantatas italianas de Handel que pretenden ofrecernos todas aquellas que llevan acompañamiento instrumental; una treintena de obras aproximadamente.
La primera de estas grabaciones nos trae cuatro cantatas, de las cuales Tra le fiamme y Delirio amoroso son viejas favoritas, mientras Pensieri notturni di Filli y Figlio d’alte speranze son mucho menos conocidas. La primera es una obra diminuta, íntima, con acompañamiento para flauta y continuo pero, Figlio, que tiene un texto casi impenetrable, es una obra muy bella que hace gala de un talante agitado, vibrante, a todo lo largo de la composición.
Ambas obras contradicen el título del CD al carecer de conexión identificable con el protector romano de Handel, el cardenal Pamphili, autor de los textos de las otras dos cantatas. Las interpretaciones de la soprano Roberta Invernizzi son nada menos que un tour de force, capturando idealmente la juguetona ironía de Tra le fiamma y las intensas emociones de Delirio, en continuo cambio.
Su aguda perspicacia y la proyección de los textos significan que, por una vez, los recitativos no son tratados simplemente como enlaces entre las arias, sino como una parte significativa, vital, del conjunto.
Las arias aportan una combinación de asombrosa coloratura y cantabiles tratados de forma sublime, todo lo cual se funde en un canto cuyo único defecto son los ocasionales fortes explosivos en las notas altas. La Risonanza contribuye con un apoyo espléndidamente positivo. Una gema de disco que exige ser añadido con urgencia a cualquier colección de Handel. BRIAN ROBINS