La reciente creación de este Festival nos obliga, tal vez, a comentar sus fines y 'filosofía' más que su historia y andadura musical. La Primera Edición tuvo lugar en el año de 2003, fraguando, eso sí, un proyecto que venía gestándose desde hacía bastante tiempo atrás. Sin embargo, la idea de realizar un encuentro musical durante la Cuaresma no era nueva. Durante más de treinta años, Zamora celebró el llamado 'Pórtico Musical de Semana Santa' que servía de antesala a las afamadas procesiones que cada año representan en las calles de esta ciudad castellana la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Pero, además, si profundizamos en la historia zamorana encontraremos un importante referente en la celebración de las 'Cuarenta Horas': una celebración religiosa de cierta relevancia en Época Moderna, que era acompañaba de música y que tenía como finalidad contrarrestar los excesos del Carnaval.
Ligar el Festival con la Cuaresma y Semana Santa de la ciudad era, por tanto, una tarea obligada para nosotros. De esta manera, con un nuevo diseño y dimensión, el antiguo Pórtico Musical se transformó el año pasado en un Festival que pretende difundir y promover las relaciones humanas a través de la música.
El Festival atiende a la música antigua religiosa; en especial, a la perteneciente al tiempo litúrgico de Cuaresma y Semana Santa. A pesar de ello, la elaboración de un guión previo y la elección de un lema anual que vertebra cada edición, permite la cabida a otro tipo de partituras, aunque con carácter excepcional.
La mayoría de los conciertos se celebran en la iglesia románica de San Cipriano. La excelente acústica de este templo, su bellaza artística y su ubicación (en pleno casco histórico) convierten a San Cipriano en un lugar idóneo, donde es fácil alcanzar la siempre difícil simbiosis entre arquitectura y música.